[CRÓNICA] LOS STRAITJACKETS el el Apolo [2]

Los StraitjacketsEl pasado 9 de noviembre, la sala [2] del Apolo daba cabida a una de las propuestas más atractivas y completas de la temporada. Acompañados por nada menos que las Pontani Sisters, consideradas el mejor show de burlesque de Estados Unidos, y por el prestigioso crooner de voz aterciopelada, Big Sandy, los enmascarados más icónicos del surf rock instrumental hacían escala en tierras catalanas para presentarnos su último trabajo, Jet Set en una velada delirante, llena de interpretaciones incombustibles, bailes picantes y covers imposibles.Con dieciocho años de tablas a las espaldas y un acompañamiento tan sublime, los de Nashville, capitaneados por Eddie Angel, se pusieron al público barcelonés en el bolsillo desde el primer momento con una apuesta sólida y su emblemática puesta en escena: encorbatados, de traje y luciendo máscaras de lucha libre mexicana. Durante una hora y media, quien no gastó suela es que no tenía sangre en las venas.

No faltó glamour retro y cabaretero estilo Las Vegas durante una actuación en la que los clásicos de rock and roll con sabor a tex-mex se intercalaban con números de baile a cargo de las Pontani Sisters, que fundieron ojos con tórridos striptease y animaron al público con coreografías que iban del claqué al twist durante temas como Kitty Kat! y Crime Scene. Ni qué decir tiene que unir fuerzas con Big Sandy, uno de los más prestigiosos vocalistas del panorama rockabilly, fue todo un acierto. Recién llegado de Los Ángeles, el cantante chicano de dimensiones titánicas irrumpía a la escena a lo púgil engominado, lanzando ganchos al aire, y robando el show con temas como La Plaga, ¡Qué mala!, Dí que sí, y alguna cover pasada de vueltas como De día y de noche (The Kinks).

No faltaron dosis de buen humor en la que unos Straitjackets impolutos llevaron a cabo una ejecución espléndida de rock solvente, como en ellos viene siendo natural. Y la verdad es que con tanto estímulo, el hueco que dejó Daddy-O Grande al dejar de girar con ellos en 2007 por temas de salud no se notó tanto, sustituido por un simpático Gregorio el Grande (Hi-Risers). A las baquetas, Sugarballs se deleitó azuzando al público, que le siguió la cuerda mucho más de lo que él mismo y el resto de la banda esperaban, y se marcó un baile muy cachondo junto a las Pontani durante un vertiginoso Peppermint Twist. En resumen, más que un concierto fantástico de surf instrumental a cargo de una banda entrañable, fue una juerga a la mexicana en toda regla, con borrachera de tequila incluida.

Crónica por Mia Palau originalmente publicada en la revista Popular 1 .

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