[CRÓNICA] Arctic Monkeys en el Palau Sant Jordi

No han pasado demasiados años, pero mucho ha llovido desde que la laureada banda británica capitaneada por Alex Turner pisara por primera vez los escenarios españoles, cuatro genios adolescentes imberbes, tímidos a más no poder, que apenas se movían o interactuaban con el público.

Tras tan solo cuatro álbumes, Arctic Monkeys han demostrado haber madurado tanto a nivel musical como su dominio de la escena, presentándose más carismáticos y potentes que nunca. El pasado 28 de enero los británicos prácticamente llenaron el barcelonés Palau Sant Jordi para presentar su último álbum, Suck It And See, con su colega y compatriota Miles Kane (que comparte banda, The Last Shadow Puppets, con Turner) abriendo una velada al rojo vivo.

El tan deseado reencuentro, aunque efectivo y contundente, no dio mucho lugar a sorpresas, sino que los de Sheffield siguieron un guión parecido al de sus últimas visitas, dando mayor peso a su segundo elepé, Your Worst Favourite Nightmare, y a su más reciente trabajo. Con un dominio de la escena y manejo del público como nunca antes los habíamos visto, y llenando un escenario austero con su misma presencia, arrancaron su fulgurante set-list con el rockero Don’t Sit Down Cause I’ve Moved Your Chair, siguieron con la eficaz Terry Picker y amansaron a la multitud con el contagioso tema bubblegum The Hellcat Spangled (Shalalala).

Los británicos acabaron de prender fuego con la locura post-punk de Brianstorm y elevaron la temperatura del estadio varios grados con la calculada tríada que fueron The View Of The Afternoon, el hiperreconocible I Bet You Look Good On The Dancefloor y la sincopada Still Take You Home, de su aclamado álbum de debut. Con un Matt Helders on fire, alucinante a la batería, la banda hizo estragos entre el público alternando baladas más suaves como She’s Thunderstorms con puñetazos auditivos de dos minutos y medio, como Crying LightningPretty Visitors.

Brillaron por su ausencia temazos como Fake Tales of San Francisco y el siempre reivindicado Cornerstone, aunque nos compensaron con el subidón de Library Pictures y Do Me A Favor. Para la tanda de los bises, los Arctic no se la jugaron y pusieron punto y final a un concierto de hora y cuarto con el hit instantáneo Fluorescent Adolescent y la tremenda 505, para la cual se acompañaron de un eufórico Miles Kane. Tras una velada como la que nos regalaron estos cuatro británicos, no podemos llegar a otra conclusión: los niños prodigio del indie rock han pegado el estirón.

Txt. Mia Palau

Esta crónica fue publicada originalmente en el número de febrero 2012 de la revista Popular 1.

 

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