[Crónica] Rock-rock-rockabilly con The Polecats

The Polecats · Sala Apolo [2]

Txt: Mia Palau  Fotos: Kate Pequitas

Polecats, Apolo Barcelona

El pasado 10 de noviembre nos dejamos caer por la barcelonesa sala Apolo, dónde un buen puñado de jóvenes (y no tan jóvenes) ataviados con cazadoras de cuero negro,  faldas ajustadas, con sus brazos y cuellos bien entintados, flequillos 50’s y labios rojos, aprovechaban para echar los últimos pitillos antes de ver a la mítica banda británica The Polecats, y mientras tanto iban comentando la jugada: “Yo es que los vi en el Psychomeeting, pero es que estaba petado”, “Sí, yo también andaba por ahí, por Pineda de Mar, pero me los perdí”… 

Muchos coincidirán en que la veterana banda, que crujió el panorama musical a principios de los años 80’s abriéndose paso en la industria con su grandísimo single “Rockabilly Guy” y su aclamado álbum “Polecats Are Go!”, son unos de los más influyentes y principales artífices del resurgimiento del rockabilly para toda una nueva generación de seguidores, reavivando el estilo con un toque mucho más punki y anárquico que el de sus congéneres The Stray Cats.

En su reciente gira española, The Polecats repasaron nuestra geografía pasando por Madrid, Bilbao y Barcelona, dónde ofrecieron un concierto repleto de energía cruda y espasmos cincuenteros, en el que no paramos de bailar durante su hora y pico de duración. Y es que para una banda con un frontman como el hiperactivo Tim Worman, es difícil no comerse el escenario, y menos si los temas elegidos para la velada son puros ganchos a la mandíbula. Los británicos abrieron la velada apostando fuerte: ni más ni menos que con su infecciosa versión de “John, I’m Only Dancing”, y enseguida calentaron motores con su “Big Green Car” y la impetuosa “Red, Ready Amber”.

The Polecats at Apolo, BarcelonaLos británicos eligieron tocar el “Polecats Are Go!” prácticamente en su integridad, del que destacaron los temas “Marie Celeste”, “Black Magic”, la imprescindible “Rockabilly Guy” y la divertida “Little Pig”,  en la que un Worman poseído sacudía sus rizos pelirrojos y se enfrentaba al público.   También recogieron varios temas del álbum “Pink Noise”, como “Black Widow” con ese riff surfero increíble o la histriónica “Pink and Black”, y por supuesto no podía faltar su guiño al punk con el frenético “What Do I Get?” de los Buzzcocks. Una docena y pocos temas más, la banda anunció su último tema y la locura se desató – no solo entre el público, sinó también encima del escenario: ese punto final, “Please Gimme Something”, logró condensar la esencia de The Polecats, con la banda perdiendo el oremus y Worman haciendo de las suyas, trepando sobre instrumentos varios, y arrancando aristas de su garganta con sus aullidos endemoniados.

Y es que el combo Phil Bloomberg, con su bigotito creepy a lo John Waters, bailando con su enorme contrabajo y el espástico Tim Worman encaramándose a la batería, para luego pegar un salto y quedarse a un palmo del público, desafiante, lascivo, todo a la vez, es absolutamente imbatible – y más cuando a la suma le añades al loco de Boz Boorer a la guitarra y a John Buck aporreando la batería a cien mil por hora. Viendo a los Polecats en directo, tan de cerca, despilfarrando tanta energía y tantas tablas sobre el escenario, es inevitable sentirte como si estuvieras compartiendo un gran tesoro con tan solo unos pocos.

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