[Reseña] Arctic Monkeys · “SUCK IT AND SEE”

hip replacementEn el 2006, Alex Turner, el ultra talentoso crooner de la banda británica, se preguntaba cínicamente si en cinco años su carrera habría pasado a mejor vida en “Who The Fuck’s Arctic Monkeys?”, pero el grupo, originalmente ensamblado y escupido al estrellato junto a otros tantas mil por el engranaje que fue el fenómeno MySpace a principios de la década, contesta su propia pregunta con esta sólida nueva entrega: Arctic Monkeys son unos jefes.

Ha pasado algún tiempo desde que fueran los niños mimados de la crítica y de que la prensa contribuyera a convertirlos en el desproporcionado hype mediático que resultaría en que “Whatever They Say I Am, That’s What I’m Not”, su álbum de debut, fuera el más rápidamente vendido en la historia del Reino Unido. Seis años después de irrumpir en la escena musical británica por todo lo alto, el cuarteto británico continúa afilando sus dientes en los escenarios y luchando la cruzada personal que es justificar su lugar en el podio.

Su segundo álbum, “Favorite Worst Nightmare” y el “Humbug” de 2009 han sido testigos de la metamorfosis de la banda, que se ha ido despojando de la inmediatez pulsante y la urgencia adolescente que caracterizó sus hits “I Bet That You Look Good On The Dancefloor” o “Fake Tales of San Francisco” para poco a poco ir limando las aristas y sacar a relucir una faceta slacker rock todavía en plena fiebre verborreica que seguramente habrán heredado de su padrino, Josh Homme de Queens Of the Stone Age.

Desde los primeros segundos de “She’s Thundersorms”, el sólido midtempo de disonancias esponjosas que abre su nuevo trabajo, nos queda claro que Arctic Monkeys han cambiado los ángulos más hard rock por los ganchos guitarreros vintage que en ocasiones nos hacen pensar en Built to Spill y a los héroes Indie de mediado de los ‘80s. Por suerte, los Monkeys no tiran de lo-fi (tan sobado por todos últimamente), sino que sus temas disfrutan de una densidad masticable que harán de temas como “Black Treacle” y “Reckless Serenade” piezas imprescindibles con capas y capas para descubrir en escuchas venideras, y cortes como “Brick by Brick” delatan influencias que Turner confiesa para este álbum, especialmente las de Nick Cave y The Byrds.

Contando una vez más con James Ford de Simian Mobile Disco a la mesa de mezclas y con cameo de Josh Homme en “All My Own Stunts” incluido, Alex Turner y los suyos nos entregan un álbum cohesivo, maduro y que sin duda es su mejor trabajo hasta la fecha.

Nota: 9,5*

Tx: Mia Palau

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