Crónica: Marky Ramone & Friends

11.06.2011 (Sala Razzmatazz)

hip replacementQué sorpresa nos llevamos al descubrir que Marky Ramone nos visitaba en Barcelona el pasado 11 de junio para tocar los grandes éxitos de los Ramones con artistas invitados en la sala Razzmatazz. Por fin tendríamos la oportunidad de ver al batería y único superviviente de la formación original de la ultra legendaria banda neoyorkina los Ramones en acción. Pero lo realmente chocante estaba aún por llegar: en cuanto llegamos a la sala de conciertos, un guardia de seguridad rápidamente nos anunció que no, que el concierto no sería a las 9 de la noche sino sobre la 1 de la madrugada, y que su set había sido programado durante horas de discoteca.

Aunque nos resultó extraño, esperamos debida y pacientemente hasta la hora prevista. Fue curioso llegar temprano y observar el percal en primera persona: solo cinco o seis personas con camisetas de los Ramones o del CBGB contra un mar de chicos jóvenes encamisados, mayoritariamente ingleses,  y modernas con minivestidos estampados, todos perreando al son de éxitos moderadamente rockeros como si se tratara de reggaeton, con el denominador común de todos parecer ajenos a la sorpresa que la sala les había preparado para esa noche de sábado. El barómetro punk marcaba menos diez.

Fascinados por el panorama y tras esperar un rato más, la organización nos informó de que Marky iba a salir a escena sobre las 2, que se convirtieron en las 2:30, para por fin empezar a las 3 de la madrugada. A esa hora, la sintonía del agente 007 sustituyó la música discotequera, las tupidas cortinas que cubrían el escenario se corrieron y los focos iluminaron el escenario vacío de un fogonazo donde un gigantesco telón de fondo rezaba MARKY RAMONES BLITZKRIEG. Creo que todos estaremos de acuerdo con que Marky Ramone por separado no goza del mismo caché de antaño, así que no creo que nadie esperara un recital legendario, pero la sí había cierta expectación para ver a una leyenda viva así que la perspectiva de ver a alguien de su tamaño relegado a un showcase en una discoteca a las tres de la mañana fue por lo poco desalentador.

Con Michael Graves (refrito de los Misfits) al micrófono y dos mercenarios a las cuerdas, Marky Ramone salió a escena saludando a un público que inicialmente se apelotonó al frente y mostró una curiosidad y un entusiasmo que tuvieron poco fuelle. Me pregunto cuántos de los asistentes sabían exactamente qué estaban presenciando, y no lo digo por poner sus conocimientos musicales en tela de juicio, pero es que la gente iba muy, muy pasada. No digo más.

Empezaron con un súper energético “Rockaway Beach”, y continuaron enlazando grandes temas como “Psychotherapy”, “Do You Wanna Dance?”, y “I Don’t Care”, para tratar de subir la temperatura con un el archiconocido “Sheena Is a Punk Rocker” que no tuvo la acogida que debiera. Resultó un poco extraño ver a Marky fundirse con el telón de fondo mientras Michael Graves cobraba un protagonismo injustificado, aunque no se le puede reprochar la vitalidad con la que ocupó el escenario, saltando, escupiendo, berreando. A nivel vocal, Graves daba más la sensación de estar reproduciendo las canciones intentando parecerse al máximo al desaparecido Joey Ramone en vez de hacérselas suyas, lo cual creo que habría sido un poco más interesante ya que a veces daba la sensación de estar presenciando un cruce entre una pálida pantomima de los Ramones y un karaoke.

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El ambiente realmente fue uno de los más bizarros en un espectáculo de punk que he visto en mi vida. El público en vez de volverse loco escuchando temas como “Beat On the Brat” o  “Do You Remember Rock’n’Roll Radio” se mostró desinteresado y cualquier atisbo de pogo que pudo haber se disolvió tan rápido como las primeras filas. Durante casi una hora y sin descansar apenas, los de Marky aguantaron el tipo y repasaron temas como “The KKK Took My Baby Away”, “Pet Sematary” y “I Wanna Be Sedated”, y tengo que decir que lamentablemente he visto a gente emocionarse mucho más por estos temas cuando los pinchan en bares de rock que el público de esa noche. El cúmulo de despropósitos rebasó el límite cuando nos dimos cuenta de que muchos asistentes estaban bailando el “Rock’n’Roll Highschool” pechito con pechito, como si se tratara de la Lambada, y cuando del escenario surgió un único globo gigantesco que fue rebotando por la sala hasta que se pinchó.

Hicieron un par de bises, y en el segundo aprovecharon para presentar un nuevo single inédito, también de tintes ramonianos, titulado “When We Were Angels”, hacer una cover del “Wonderful World” de Louis Armstrong y finalmente cerrar con el obvio “Blitzkrieg Bop”. Sinceramente, nunca pensé que diría esto pero me sentí muy defraudada al ver el nombre de los Ramones en una tesitura tan decadente.

Tx: Mia Palau

Este artículo se encuentra originalmente publicado en el número de agosto2011 de la revista Popular1.

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