Entrevista: Ben Waters

“Grabar con los Rolling Stones fue un privilegio”

Con apenas 35 años, Ben Waters (quien, incidentalmente es el primo de PJ Harvey) ha logrado posicionarse como uno de los principales pianistas de rock’n’roll y boogie woogie a nivel internacional. En su meteórica trayectoria, Ben ha sabido combinar los estilos de sus ídolos (Fats Domino, Jerry Lee Lewis y Amos Milburn, entre otros) para crear material propio y versionar los grandes temas de este vertiginoso género con la virtuosidad que le ha elevado por encima de sus coetáneos, y que le ha catapultado de tocar en pequeños clubs de su Dorset natal a actuar para la realeza inglesa y compartir escenario con algunos de los artistas más relevantes del panorama musical, como son Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Status Quo, The Beach Boys, The Pogues y The Teenagers.

En su último proyecto, “Boogie 4 Stu”, un disco de tributo al fallecido Ian “Stu” Stewart —fundador de los Rolling Stones junto a Brian Jones—, Ben cuenta con la colaboración destacada de Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts, Ronnie Wood y Bill Wyman, para la versión de DylanWatchin’ the River Flow”, entre otros grandes nombres que participan en el álbum. Nos sentamos con Ben para charlar sobre su carrera, sobre trabajar con los Rolling Stones, sobre Ian Stewart, y del porqué él no estaría dónde está si no fuera por éste último.

 

Has llegado muy lejos en tu carrera; empezaste tocando en un hotel en tu ciudad natal y ahora estás actuando en estadios y para la realeza inglesa. ¿Alguna vez pensaste que tu carrera se expandiría tan inmensamente?

¡Pues no! La cosa es que he sido muy afortunado y he tenido la suerte de conocer a gente muy amable en los últimos años. Por ejemplo, y te lo digo de verdad, si no hubiese conocido a Charlie Watts (Rolling Stones) todo esto no estaría sucediendo. Es un gran caballero y si no fuera por él, mi carrera no estaría en el punto dónde ahora se encuentra.

 

Has compartido escenario con algunos de los nombres más destacados del panorama musical, así como algunos de tus héroes, como son Jerry Lee Lewis y Chuck Berry. ¿Cómo te sientes?

 

La verdad es que es increíble. Porque, no sé, por ejemplo: a Jerry Lee Lewis le veía mucho por televisión cuando era un crío, y aprendí a tocar copiándole, así que imagínate el gran honor que fue para mí actuar como su telonero. Llegarle a conocer fue todo un honor. Jerry Lee Lewis es un tipo fenomenal, y tiene una voz increíble, a parte de ser un pianista extraordinario.

 

¿Hay alguna anécdota que te venga a la cabeza de estas colaboraciones estelares?

 

Bueno, una vez, cuando estaba trabajando con Jerry Lee Lewis, me disgusté porque no encontraba el área del backstage. Fui tocando puertas y más puertas, hasta que en un momento, por accidente, abrí una. Y resulta que era el camerino de [Jerry Lee Lewis], que estaba tocando el piano a solas. Me disculpé, pero me invitó a que entrara a escucharle, ¡fue fantástico! Y con Chuck Berry… bueno, su temperamento es legendario, así que con él nunca sabía muy bien por dónde me iba a salir. [risas]

 

Eres un hombre británico que toca música muy Americana, muy de New Orleans. ¿Te has encontrado alguna vez con prejuicios? ¿Supone una contradicción cultural, para ti o para tu público?

 

La verdad es que no, no recuerdo ningún prejuicio… creo. Es algo muy raro, ¿no? A lo mejor hubo gente que no tomó en serio a John Lee Hooker por elegir un instrumento como la guitarra, porque su música es más bien arrítmica, ¿no? Pero por ese motivo es tan interesante y me gusta tanto. 

 

Muchas veces, cuando estoy de gira, pienso que el objetivo de la música (no solo la mía, toda) es que la gente conecte. Y creo que aunque estés en África escuchando música belga, o en Bélgica escuchando música africana, creo que la razón por la que disfrutamos la música es universal para todos. Creo que si te hace feliz y significa algo para ti, es buena música. Además, hay tantos estilos diferentes…

 

Leí que Ian Stewart (Rolling Stones), no solo ha sido una gran influencia en tu carrera, sino que también jugó un papel fundamental a la hora de que aprendieras a tocar el piano.

Sí, la primera vez que le vi actuar fue en una fiesta familiar cuando yo tenía 8 o 9 años, y era la primera vez que escuchaba ese estilo de música. Pensé: “Wow, esto es increíble, es alucinante”; pero en aquél momento no se me pasó por la cabeza aprender a tocar, simplemente pensé que era una pasada. Y después cuatro o cinco años más tarde, cuando yo tenía 13 o 14, vi la retransmisión del 60 cumpleaños de Fats Domino por la tele; salían Fats Domino, Ray Charles y Jerry Lee Lewis, tocando todos juntos, y me pareció increíble, y pensé: “¡Tengo que empezar a tocar el piano!”, así que me compré un pequeño teclado.

 

Más tarde, mis tíos (los padres de PJ Harvey), que eran muy buenos amigos de Ian Stewart, me dijeron: “Mira, tenemos un montón de vídeos que [Ian] trajo de la gira que hizo con los Rolling Stones”. Eran unas 60 horas de material de gente como Albert Ammons, Amos Milburn, Cab Calloway, Lionel Hampton, Billy Joel… así que empecé a aprender mirando esas cintas, de entre las cuales encontré dos de Rocket 88, el otro grupo en el que Ian Stewart estaba. Había muy buenos planos del piano, donde se podían ver sus manos muy claramente. Y así pasé todos los días, aprendiendo todo eso. No me sentía como si estuviese trabajando duro, porque me gustaba tanto hacerlo que no podía parar. Era como una droga.

 

Así que aprendí a tocar como Stu, y mi tía, que era muy amiga de los Rocket 88, se lo comentó, así que un día Ian me preguntó: “¿Te gustaría venir a tocar unos bolos con Rocket 88?”, y le contesté que sería un honor. Pensé: “Me tengo que aprender bien y rápido todas estas canciones”, traté de conseguir el mismo estilo musical y hacerlo bien, así que si no fuera por él, no estaría tocando. 

 

Cuando más tarde empecé a tocar en pubs y clubs por mi cuenta, la gente se me acercaba y me preguntaban: “¿Cuáles son tus influencias?”, y yo contestaba: “Fats Domino, Ray Charles, Ian Stewart…” Mucha gente me decía: “¿Quién?” Y me parecía muy triste que la gente no supiera quién era, porque Ian Stewart era igual de buen pianista que Jerry Lee Lewis y Fats Domino, fue un tipo genial y único. En fin, que pensé que quería que la gente descubriera lo buen músico que es. Ian, junto a Brian Jones, fundó los Rolling Stones, pero independientemente de eso, olvidando ese hecho, él también fue un músico estupendo por cuenta propia e hizo mucho por la escena musical inglesa antes siquiera de los Stones; tocó con Led Zeppelin, Howlin’ Wolf, George Thorogood and the Destroyers… hizo mucho por la música inglesa y creo que deberíamos estar orgullosos de ello.

 

Sí, es una pena que la gente solo le recuerde por ser el roadie de los Stones

Creo que eso fue parte del problema, el que fuera un roadie. Porque la gente creía que era un roadie sabía tocar un poco el piano, cuando en realidad, yo siempre pensé que era un pianista que sabía hacer un poco de roadie. Para mí siempre fue un músico asombroso ante todo.

Creciste en un ambiente muy metido en el mundo de la música; Ian Stewart y el también pianista Diz Watson eran amigos de la familia y ambos jugaron un papel decisivo en tus influencias. ¿Consideras que fue un factor clave el tener acceso al mundo de la música desde tu infancia?

Sí, indudablemente. Mi hijo, que ahora toca el saxo, está experimentando algo similar con muchos saxofonistas como Willy Garnet o Don Wellor o Clive Ashley… todos le están enseñando cómo tocar, y creo que es absolutamente un privilegio. Cuando yo era pequeño, Diz Watson siempre fue muy amable conmigo y más tarde me dejó telonearle. Me enseñó muchas cosas en el piano, y un día me dijo: “Deberías cantar” y le dije: “¡Pero si no sé!”. Y me dijo: “Tienes que cantar”. Le contesté: “¡Pero no canto bien!”, y me suelta: “Yo tampoco y eso no me ha frenado, ¿no?”. Me enseñó a no dejarme vencer por la timidez y a ser mejor pianista.

Seguiste su consejo, ¿no cantas un tema en tu nuevo álbum [Boogie 4 Stu]?

Sí, cierto. Sus consejos me han ayudado mucho.

¿Y cómo surgió este nuevo proyecto? ¿Cuándo decidiste que querías dedicarle hacer un álbum de tributo?

Mi mujer me lo comentaba el otro día: “Llevas 20 años queriendo hacer este disco”, pero es que no soy muy bueno para llevar proyectos a cabo. [risas] Lo tuve mucho tiempo en segundo plano, en realidad. Y luego empecé un grupo con Charlie Watts [Rolling Stones], que se llama The A, B, C & D of Boogie Woogie; la A es por Axel Zwingenberger; B es Ben Waters; C, Charlie Watts y D, Dave Green. Así que empezamos esta banda, y enseguida Charlie empezó a contar cosas de Ian Stewart todo el tiempo, lo cual realmente reforzó mi idea. Así que cuando por fin me decidí a hacerlo y se lo comenté a Charlie, él me contestó que también quería colaborar en el álbum. Le dije: “¡Eso sería estupendo!” y le pregunté a Dave [Green] si tocaría el bajo, y contestó que por supuesto.

 

Originalmente iba a grabar este disco en un estudio pequeñito en Dorset, pero luego se me ocurrió preguntarle a Jools Holland ­—un gran amigo mío y muy buen pianista, también— si me alquilaría su estudio de grabación para el álbum. Me contestó: “No, ni hablar”. Me quedé un poco pasmado. Luego añadió: “No te lo alquilo; utilízalo gratis”. Resulta que Jools [Holland] también admiraba y era un amigo muy cercano de Ian Stewart, y también le encantó que los fondos de este disco se destinaran a la organización British Heart Foundation. Al final le acabé convenciendo también para que participara en el disco y tocara una pieza de su admirado Jimmy Yancey [“Make Me a Pallett On Your Floor”].

 

Después llamé a Willy Garnet, que junto a Don Wellor tocaba en Rocket 88, y le pregunté si querría colaborar también, porque en realidad fue él quien me consiguió el bolo para que yo tocara con su banda. ¡Hasta mi hijo, que solo tiene 10 años, participó en “Watchin’ the River Flow”!

 

Por lo que me cuentas parece que empezó siendo un pequeño proyecto que rápidamente fue aumentando hasta convertirse en una colaboración enorme.

Sí. Todo fue a raíz de que llamara a la oficina de los Rolling Stones, para ponerme en contacto con ellos y comentarles sobre lo que estábamos trabajando, para no causar ningún problema. Al principio pensé que estaban siendo sarcásticos, porque nos contestaron que Ron [Wood] estaba allí mismo y que decía que tenía muchísimas ganas de participar en nuestro proyecto, y que nos preguntaba si le dejaríamos tocar la guitarra. [Risas]

 

Y de repente, Charlie [Watts] me suelta: “Si has conseguido que Ronnie se involucre, tienes que llamar a Keith [Richards], porque Keith era el mejor amigo de Ian Stewart”. Me dice: “Escríbele una nota, y se la enviaremos a su oficina”. Así que le envié un mensaje donde ponía: “Mira, no nos conocemos, pero Charlie me contó que habías sido el mejor amigo de Stu, y solo te quería comentar que estoy trabajando en un disco para homenajearle.” Le dije qué personas estaban colaborando y que sería un honor si él tocara para el disco, pero que si solo le apetecía escribir una nota o algo así, sería fantástico también. Y nos contestó casi de inmediato: “Me encantaría ser parte de esto”.

 

Volvimos a las oficinas de los Stones, dónde nos dijeron: “A ver, estáis haciendo un disco de tributo al pianista de los Rolling Stones; tenéis a tres Rolling Stones metidos en este proyecto, y os quedan otros dos que no saben de qué va esto. Tenéis que hacérselo saber o quedaréis todos fatal, porque parecerá que no estén interesados”.  Así que le escribí a Mick [Jagger] y a Billy [Wyman], y les dije que si querían participar sería genial, aunque lo entendería si estaban demasiado ocupados, y que no pasaba nada. Ambos respondieron que les encantaría tocar en el disco, así que acabamos grabando con los Stones y funcionó muy bien.

 

Y después hablé con Polly Harvey [PJ Harvey], y me dijo que le encantaría tocar el piano de Stu, así que fuimos a casa de mis tíos y grabamos allí durante una tarde. Fue muy relajado. Mi tía estaba haciendo sopa en la cocina, y si escuchas atentamente [“Lonely Avenue”, de Ray Charles] se oyen chasquidos metálicos de fondo. Polly era muy amiga de Ian Stewart y para ella fue una forma muy tierna de darle las gracias.

Tener a todos los Rolling Stones colaborando juntos [Bill Wyman no tocaba con ellos desde 1992] parece ser uno de los puntos más atractivos de tu disco y un momento histórico.

Sí, por supuesto. Aunque no llegamos a grabar físicamente juntos; por ejemplo, con Mick [Jagger], tuvimos que pasarnos los cortes de las canciones por e-mail, porque vive en el sur de Francia y no dispone de mucho tiempo libre. A mí esto de los e-mails no se me da muy bien, pero conseguimos enviarle todas las canciones por Internet; me parece que se las enviamos como a eso de las tres de la tarde… y a las cuatro en punto nos manda su corte terminado. Lo sacó a la primera toma. Es un genio.

Tuvo que ser complicado coordinar tener a todos los Stones grabando en lugares y tiempos diferentes.

 

¡Sí! La cosa es que si hubiese sabido de entrada que esto iba a suceder, lo habría planificado diferente. Al empezar a grabar, al principio iba a ser yo solo… después se unieron Charlie [Watts], Dave [Green], Jools [Holland], pero no contaba en ser ninguno más.

 

Pero de haber sabido que contaríamos con los Rolling Stones, les habría intentado meter en el estudio a todos a la vez. El único problema es que son Rolling Stones, con lo cual siempre están ocupadísimos; viven en continentes diferentes. Es muy difícil cuadrar un horario en el que todos estén disponibles. Así que acabamos trabajando cada uno por su lado, y luego me junté con Bill [Wyman] para grabar en Londres.

 

La canción que grabasteis juntos, “Watchin’ the River Flow”, es una versión de una original de Bob Dylan. En una entrevista que leí, te refieres a este tema como “el único tema decente que ha escrito Dylan”. ¿Lo decías en serio?

Eso es algo que Ian Stewart solía decir, a mí me encanta Bob Dylan. A Ian, Dylan no le acababa de gustar. Charlie Watts me dijo una vez que Stu era un hombre de gustos muy definidos. Sólo le gustaba un tipo de jazz determinado, un tipo de boogie determinado, algo de blues… y ya. No le gustaban canciones que tuvieran muchos cambios de acorde, ni cosas así. Charlie me dijo que [Ian Stewart] siempre tuvo los mismos gustos, desde el día en que le conoció hasta el día de su muerte. Siempre llevó el mismo peinado, el mismo tipo de ropa… Y la verdad es que no le gustaba Bob Dylan, pero un día escuchó “Watchin’ the River Flow” y le encantó; por eso dijo: “Esta es la única canción decente que Bob Dylan ha escrito en su vida”. Nos lo repetía todo el rato. Así que pensé que teníamos que dedicársela.

A parte de colaboradores estelares como PJ Harvey, los Rolling Stones y Jools Holland, en tu álbum también figuran nombres prácticamente desconocidos, como Hamish Maxwell o Terry Taylor, entre otros. ¿Cuál es el nexo de unión?

Ian Stewart. Verás, Hamish Maxwell fue el padrino de bodas de Ian. Vive en Dorset y ahora solo se dedica a tocar bolos pequeños en pubs y clubs de la zona. Hace años yo tocaba con él, pero no tenía ni idea de que Ian y él habían sido uña y carne; así que en cuanto pusimos este proyecto en marcha, le llamé porque pensé que él era una pieza esencial. Toda la gente que participa tocaron con Ian en algún momento u otro o son amigos cercanos…. Por ejemplo, Glynn Johns, quien mezcló el disco, había sido compañero de piso de Ian.

 

Un día me presentaron a Sir Peter Blake, el artista que diseñó la portada de Sgt Pepper’s Lonely Heart’s Club Band, y charlando, me comentó que él había asistido al primer concierto de los Stones y que recordaba a Ian Stewart muy bien, así que me dijo: “Si quieres, te pintaré la portada del disco”. Fue increíble. Nuestro común denominador es Ian Stewart.

 

¿Tienes algún tema favorito en este álbum?

 

Pues la verdad es que el tema en el que toca Jools Holland, “Worried Life Blues” es uno de mis favoritos; aunque a decir verdad, mi corte favorito es el último, una grabación en vivo de Ian Stewart con Rocket 88 en el festival de Montreux Jazz Festival… la primera vez que lo escuché, me puso la carne de gallina. Ese tema es una rareza porque tiene bastantes secciones de teclado más que de costumbre, además de tener a Jimmy Roche [Big Daddy’s Blues] a la guitarra. La verdad es que es una canción fantástica.

 

Tx: Mia Palau

Nuestro común denominador es Ian Stewart.”

“La verdad es que no, no recuerdo ningún prejuicio… creo. Es algo muy raro, ¿no? A lo mejor hubo gente que no tomó en serio a John Lee Hooker por elegir un instrumento como la guitarra, porque su música es más bien arrítmica, ¿no? Pero por ese motivo es tan interesante y me gusta tanto.” 

 

“Chuck Berry… bueno, su temperamento es legendario, así que con él nunca sabía muy bien por dónde me iba a salir.”

Cuando tenía 13 o 14 años, vi la retransmisión del 60 cumpleaños de Fats Domino por la tele; salían Fats Domino, Ray Charles y Jerry Lee Lewis, tocando todos juntos, y me pareció increíble, y pensé: “¡Tengo que empezar a tocar el piano!”, así que me compré un pequeño teclado.”

 

“Ian, junto a Brian Jones, fundó los Rolling Stones, pero independientemente de eso, olvidando ese hecho, él también fue un músico estupendo por cuenta propia e hizo mucho por la escena musical inglesa antes siquiera de los Stones; tocó con Led Zeppelin, Howlin’ Wolf, George Thorogood and the Destroyers… hizo mucho por la música inglesa y creo que deberíamos estar orgullosos de ello.”

 

“Todo fue a raíz de que llamara a la oficina de los Rolling Stones […] Al principio pensé que estaban siendo sarcásticos, porque nos contestaron que Ron [Wood] estaba allí mismo y que decía que tenía muchísimas ganas de participar en nuestro proyecto, y que nos preguntaba si le dejaríamos tocar la guitarra. [Risas]”

A mí esto de los e-mails no se me da muy bien, pero conseguimos enviarle [a Mick Jagger] todas las canciones por Internet; me parece que se las enviamos como a eso de las tres de la tarde… y a las cuatro en punto nos manda su corte terminado. Lo sacó a la primera toma. Es un genio.”

“La verdad es que [a Ian Stewart] no le gustaba Bob Dylan, pero un día escuchó “Watchin’ the River Flow” y le encantó; por eso dijo: “Esta es la única canción decente que Bob Dylan ha escrito en su vida”; nos lo repetía todo el rato.”

 

“Un día me presentaron a Sir Peter Blake, el artista que diseñó la portada de Sgt Pepper’s Lonely Heart’s Club Band, y charlando, me comentó que él había asistido al primer concierto de los Stones y que recordaba a Ian Stewart muy bien, así que me dijo: “Si quieres, te pintaré la portada del disco”. Fue increíble.”

 

 

 

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