ENTREVISTA A NEW YORK DOLLS

Por Mia Palau

“Ser parte de los New York Dolls es nuestra vida, y por eso seguimos sacando discos a día de hoy”

Hip Replacement Mia Palau

El prinicipio de los años setenta vio eclosionar la era del glam-rock y propició el nacimiento del punk en las metrópolis de Londres y Nueva York. Como acto de liberación y rebeldía, los chicos empezaron a robarles las faldas a sus novias y a maquillarse, un postulado tan colorido como desafiante que evidenciaba las carencias de la escena musical y la disconformidad de la época rompiendo todos los moldes.

Los New York Dolls vieron la luz por primera vez a finales de los ’60, y con su imagen provocadora y una mala reputación ganada a pulso polarizaron al público americano a ritmo de su rock and roll secular inspirado en las antiguas bandas de blues y las formaciones femeninas de los ’60. Durante cinco años, David Johansen, Sylvain Sylvain, Johnny Thunders, Arthur Kane y Billy Murcia fueron los amos absolutos del cotarro, dominando la escena glam y punk neoyorkina con sus sórdidas correrías y sus célebres conciertos en el Max’s Kansas City y el CBGB, una trayectoria que pronto se vería truncada por la adicción y la súbita muerte de varios de sus componentes. Tras varios cambios de formación, unas cuantas giras mundiales, y con tan solo tres álbumes de estudio a sus espaldas, la triste desaparición de Billy Murcia, Jerry Nolan y Johnny Thunders acabó resultando en la disolución de tan mítica banda que influenciaría a toda una generación de rockers, empezando por los Ramones, Kiss, The Clash y Guns N’Roses, por mencionar solo unos pocos.

Desde el 2004 y casi treinta años después de su primera encarnación, la banda seminal fue retomada por sus supervivientes, David Johansen y Sylvain Sylvain (Arthur Kane formó parte de la reunión pero por desgracia murió inesperadamente pocos meses después), que ahora reclutan a Frank Infante, Earl Slick, Brian Delaney y Jason Hill para completar su último disco de estudio: “Dancing Backward In High Heels”. Desde Popular 1 tuvimos la oportunidad de sentarnos con  Sylvain Sylvain y conversar sobre su nuevo proyecto, los ’70, las groupies, y los recientes cambios en la alineación de los Dolls.

¿Alguna vez se te pasó por la cabeza por allá en 1971 que todavía estarías actuando con los New York Dolls a día de hoy, en 2011?

“[Risas] ¡No! [Risas] ¡Pero gracias a dios que es así! [Risas]”

Los New York Dolls es un grupo que ha sido legendario durante bastante más tiempo de lo que en realidad habéis tocado juntos.

“Sí, bueno, pero es que la verdad es que el show business es un mundo extraño que siempre depara sorpresas, que sí, es como debería ser. Pero lo de leyendas es una etiqueta que nos pusieron; realmente no es una cosa que tú decidas sino lo que dictan ellos. Para mí la palabra “legendario” se usa con demasiada facilidad en este mundillo; que algo sea legendario, lo tendrán que determinar los libros de historia, en cualquier caso.”

Parece que a los New York Dolls os han pasado cosas maravillosas y desgracias enormes continuamente, y siempre con muy poco tiempo entre unas y otras para digerirlas.

“Sí, pero es como lo que te comentaba antes; los Dolls nunca tuvimos nada planeado,  así que todo lo que nos sucedió fue como pasan las cosas en la vida real: hay momentos mejores, momentos más complicados… a veces las cosas pasan muy de golpe y te dan vértigo. Y claro, también hay diversión, y sexo…¡todos los ingredientes vitales! Y la verdad es que no me gustaría haber experimentado las cosas de ninguna otra forma.”

En cierto modo, adicción, muerte y mala fama siempre se han asociado inherentemente con los Dolls. ¿Qué opinas al respecto?

“Ah…[Pausa] Bueno, era otra época, ya se sabe; y en realidad [las drogas] nos las ofrecían, no es que las compráramos y nos engancháramos. Y bueno… no sé… [Pausa] Puede que sí que nos drogáramos un poquito más de la cuenta, pero también era esa época… A mí todavía me gusta meterme algo de vez en cuando, y todavía me quedan muchos años por delante. [Risas]”

También erais muy jóvenes cuando empezasteis el grupo.

“¡Pero si yo todavía soy joven! [Risas] ¡Si tengo setenta años! [Risas]”

Hip Replacement Mia Palau

Antes de uniros a los New York Dolls, Billy Murcia y tú llevabais una tienda de ropa llamada “Truth & Soul”. ¿Hasta qué punto esto influyó en la imagen innovadora de la banda?

“Bueno, sí que influenció, pero la verdad es que todos los Dolls eran asombrosos y todos aportaron mucho al grupo. También porque los New York Dolls no eran solo la música, ¡eran mucho más que eso! Representábamos un estilo de vida, planteábamos cuestiones sobre la sexualidad… fue todo un movimiento que creamos nosotros sin darnos cuenta ni planearlo; simplemente salió así. Pero fue algo que en realidad fue cobrando importancia y reconocimiento con el tiempo, porque cuando nosotros empezamos no lo soportaban. Nos decían: “No sabéis cantar, no sabéis componer” o, yo que sé, “no sabéis tocar la guitarra; no tenéis ni una triste excusa para salir al escenario”. Nos lanzaban este tipo de pullas, sobretodo desde la industria. La industria musical iba a muerte contra nosotros, y tardamos tres años en conseguir un contrato discográfico. El grupo se formó en el ’70 y tuvimos que esperar hasta 1973 para poder sacar nuestro primer álbum. Y justo ese mismo año parece que dijeron: “Si han fichado a los New York Dolls, pues a todos nosotros también”, y entonces salieron Blondie, Patti Smith, los Ramones… y todo esto solamente en Nueva York, ¿sabes? Y de Inglaterra emergieron The Clash, los Sex Pistols, y todos los demás. Así que básicamente ese momento fue considerado como el punto de partida de esa nueva ola, y a partir de entonces empezó a influenciar a todas las generaciones venideras. Pero inicialmente [la industria discográfica] intentaron acallarnos.

En la actualidad, no quieren que nos bajemos la música de Internet. Quieren que la gente se siga comprando CD’s. Yo ya ni siquiera tengo un reproductor de CD’s. Yo me bajo la música, ¿qué cojones voy a hacer sino? [Risas] En su momento nos comprábamos vinilos y 45s, pero ahora mismo creo que es mejor bajarse la música que tener que ir a comprar el disco físico en la tienda, pero eso soy yo. Lo que intento decir es que a la industria no le gustan los cambios porque no quieren perder sus puestos de trabajo, y tampoco los quieren modificar porque ya están cómodos como están. Pero el tema es que la gente todavía tiene el poder, nosotros somos quienes elegimos. Y esto es exactamente de lo que va nuestro nuevo disco de no hacer siempre lo que los demás esperan que hagas; ahora quieren que los New York Dolls sonemos tal como en 1973, cuando entonces no gustábamos nada y todo el mundo decía que lo hacíamos fatal [Risas]… pero después bien que querían ser igualitos a nosotros. Ahora no quieren que hagas nada distinto ni que pruebes nada nuevo, porque entonces estás siendo un artista. Y la industria no quiere que seas un artista, quiere que seas un robot. Por eso llamamos nuestro álbum “Dancing Backward In High Heels” (Bailando de espaldas en tacones de aguja): porque ellos creen que lo hacen tan bien, pero nosotros lo haríamos mejor que ellos aunque fuésemos de espaldas y llevando tacones. [Risas]

Vuestra estética ha jugado un papel muy importante en el concepto de la banda. ¿Fue causar polémica uno de vuestros objetivos?

“No, no. Nuestra intención no era causar polémica, simplemente éramos nosotros mismos. Teníamos una forma un poco especial de tomarnos el show business; tal como te contaba, en el 1970 la música “normal” era el rock de estadio: óperas rock súper opulentas, con canciones de 25 minutos de solo de batería [risas]. A nosotros nos parecía una mierda y añorábamos el rock de raíces negras que te hacía bailar toda la noche. Nosotros crecimos escuchando las bandas clásicas de rockabilly, de rock cincuentero; también nos flipaban T-Rex… y con tanta mezcla al final es como básicamente llegamos a nuestro estilo. Pero hubo un momento en que la música en general era muy aburrida, hubo toda una era muy mundanal. Así que nosotros dijimos: “Eh, ¡pues montemos nuestro propio show!” Al principio [de montar la banda] pensamos: “Bueno, a lo mejor esto solo dura dos semanas, pero si nos echamos un par de novias con esto ya habrá valido la pena”. [Risas] Pero luego, ¡mira como han resultado las cosas!

Algo que me llama mucho la atención del mundo del rock de los ’60 y los ’70 son las GTO’s, Cynthia Plaster Caster y el mundo de las groupies en general. ¿Qué recuerdos tienes de todo ese movimiento?

Cynthia Plastercaster (izq); Las GTO's (der)

Pues mira, de hecho me acuerdo mucho de Pamela Des Barres, la que escribió ese libro… “I’m With The Band”. Fueron buenos tiempos, muy buenos tiempos, a principio de los ’70. Claro, no olvides que la primera vez que los New York Dolls fuimos a California fue en el ’73, antes solo habíamos tocado en Nueva York y Londres. Por aquél entonces, había una revista en Nueva York llamada “The Rock Scene Magazine”, donde siempre salíamos, y que también se distribuía en California. Y a Nueva York nos llegaba una revista californiana llamada “Star”, donde salían todas las groupies y se hablaba del estilo de vida californiano y de la escena rock´n´roll, y de la discoteca Rodney Bingenheimer’s English Disco, ¿sabes? [Risas] Johnny Thunders y yo solíamos hojear la revista, en plan: “¡Tío, mira esta chica, wow! Cuando viaje a California esta va a ser mi novia” [Risas].”

Casi como un catálogo, ¿no?

“Sí, ¿pero sabes la mejor parte? Nosotros no lo sabíamos, pero las chicas en California estaban haciendo lo mismo: se compraban la “Rock Scene”, donde salíamos mucho en portada especialmente, y chicas como Sable Starr y las demás también se nos estaban repartiendo, en plan: “¡Wow, Johnny Thunders debería ser mi novio cuando venga por aquí!” [Risas].

Pero fue muy divertido porque cuando aterrizamos en California por primera vez, en julio de 1973, estaban todas las groupies esperándonos para conocernos, y básicamente después de eso pasamos esa gira todos “casados”. [Risas] La verdad es que fue una gira genial. Date cuenta que veníamos de tocar en el Max’s Kansas City, porque aún faltaban cinco años para que el CBGB abriera sus puertas, así que en Nueva York acostumbrábamos a tocar en sitios que entre comillas habíamos “robado” a  otras bandas como The Velvet Underground, frecuentados por todas las estrellas de Andy Warhol. El único motivo por el que nos permitieron seguir actuando en el Max’s Kansas City fue que éramos buenos. Tocábamos allí seis noches seguidas, dos shows por noche, y las seis noches lo llenábamos. Eso son doce espectáculos por semana con las entradas agotadas. Nadie más podría haber hecho nada igual. Cuando fuimos a Hollywood para tocar en el Whiskey A Go Go, hicimos lo mismo: dos shows por noche, seis noches por semana, todo vendido. Nunca se había hecho nada similar allí. Y fue entonces cuando conocimos a todas las chicas de la revista “Star”, que nos llevaron de fiesta a la English Disco.”

Los New York Dolls os separasteis a mediados de los ‘70 y volvisteis a reuniros en 2004. Hoy en día hay muchos grupos que se vuelven juntar, pero son muy pocos los que graban material nuevo. ¿Qué os llevó de vuelta al estudio?

“Bueno, supongo que nuestra propia singularidad como músicos, no somos como nadie más, ¿no? Tampoco somos tan famosos como en los ’70, pero ése no es nuestro objetivo. Ser parte de los New York Dolls es nuestra vida, y por eso seguimos sacando discos a día de hoy. Y no es porque querámos o podamos, sino porque sentimos la necesidad de seguir creando. Por eso sacamos discos, no porque alguien nos haya convencido. ¿Pero sabes cuál es la diferencia con este disco [“Dancing Backward In High Heels”]? Pues que hasta la fecha siempre habíamos grabado en el estudio tocando en vivo, como en los conciertos. Nos aprendíamos las canciones, y las grabábamos en directo.

Esta vez, en cambio, nos planteamos la grabación de otra manera, no queríamos que sonara como una demo genial,  sino como un gran disco. Y creo que Jason [Hill] influyó mucho en este proceso. En mis primeras demos para este disco, cada canción tenía algo que la hacía particular; no es que fueran perfectas, pero contaban con una atmosfera, una melodía, arreglos propios, incluso algunas de las ideas que inspiraron cada tema. Empezamos a trabajar con “The End of the Summer” y él le añadió algunas capas, e hicimos lo mismo con “Talk to Me Baby”, que es una canción de amor a lo T-Rex —¡porque es que me encanta  Marc Bolan! Creo que es lo puto mejor desde que… no sé, desde que pisaran la luna [Risas]. Jason [Hill] cogió todo esto y trabajó durante días junto a Brian Delaney, simplemente para conseguir sonidos extraños que fueran perfectos para cada canción. Y le pusimos varias pistas a todos los temas, a veces sí que grabamos dos guitarras o dos teclados juntos, pero construimos este disco capa a capa.

Estuvimos grabándolo durante seis semanas en Newcastle, Inglaterra, cuando normalmente siempre grabábamos las cosas en uno o dos días. Pero los New York Dolls no dejamos de ser muy pragmáticos: un día escuchamos a una de las chicas del cátering cantar, y le dijimos: “Oye Stephanie, cantas muy bien, ¿por qué no nos haces algunos coros?”[Risas], y al día siguiente se presentó con sus amigas y grabamos algunos coros. Se la ve en el DVD que grabamos. [Risas] Así es como trabajamos.

Yo hice todas las demos por mi cuenta, y normalmente tengo órganos y instrumentos de los sesenta para ir probando cosas, pero en Newcastle no tenía nada de eso. Pero conocimos a un chaval así, medio mod, que nos venía a ver a los conciertos y tal, y resulta que tocaba los teclados y nos trajo un montón de isntrumentos que pude utilizar en el estudio, estuvo genial.

Y la gente en Newcastle fueron la hostia de amables con nosotros. Dave y yo íbamos por la calle y la gente salía de los pubs para saludarnos y pedirnos autógrafos y sacarse fotos con nosotros. También reconocían a Franky Infante, por Blondie, por supuesto, que siempre tuvo mucho éxito en Inglaterra. ¡Fue magnífico! Mi consejo para cualquier músico es: vete a donde te aprecian más que en ninguna otra parte. Porque seguramente ése será el sitio dónde te sentirás más creativo y más prolífico.

Hay mucha gente que me pregunta: “¿Grabásteis el disco en Newcastle para captar el sonido inglés?”[Risas] Y yo me pregunto: “¿Pero qué cojones es el sonido inglés?” ¡Todavía no sé qué es! Pero allí en Newcastle tocamos tres noches seguidas en un local llamado Cluny, que tiene un ambiente muy íntimo, y les decíamos al público: “Espero que no os importe, pero vamos a probar algunas cosas nuevas, a ver qué tal salen”, y a veces si una canción salía bien, la tocábamos dos veces seguidas. [Risas] Tuvimos un ambiente muy distendido y acogedor, nos sentimos muy a gusto.

Hip Replacement Mia Palau

¿Tienes algún tema favorito de este nuevo álbum?

“¿Sabes qué? Me encantan todos, pero sí hay una canción que escribí que desencadenó que compusiera las demás, llamada “The End of the Summer”. Después de escribir esa canción, empecé a escribir “Kids Like You”… y después compuse “Streetcake”. Y justo después se me ocurrió “Talk to Me Baby”, que realmente me encanta tocar en vivo. De hecho, “The End of the Summer”fue escrita en Blackpool, Inglaterra… que es como una especie de Connie Island de Nueva York a la inglesa. [Risas] Estábamos tocando en un festival de punk, y me fui a dar una vuelta, y de repente noté la brisa marina en mi cara, y oía las gaviotas, y se me ocurrió el estribillo. Y  “Talk to Me Baby” la escribí en Londres, en una habitación de hotel, el Holiday Inn de Camden. Y te lo juro, eran como las once de la noche cuando se me ocurrió, y la gente no paraba de aporrear mi puerta porque estaba cantando demasiado fuerte. [Risas] ¿Y sabes dónde grabé todo eso? En mi puto iPhone. [Risas]

Recientemente han habido cambios dentro de la formación de los Dolls. ¿A qué se ha debido?

“En verdad no fue una decisión que David [Johansen] y yo tomáramos; fue una decisión de ellos.”

¿Qué ocurrió?

“En cuanto conseguimos el contrato de grabación el pasado junio, les pedimos a Sami Yaffa (ex Hanoi Rocks) y Steve Conte que se nos unieran en el estudio para el nuevo disco, pero rechazaron la invitación porque tenían otros proyectos. Pero a raíz de eso, llamé a Franky Infante (ex Blondie), uno de mis colegas más antiguos, para que tocara la guitarra en nuestro nuevo disco, y resultó que él tenía unas ganas locas de participar en este proyecto. Por desgracia, no le interesaba irse de gira con nosotros, así que cuando nos veas en España él no estará, pero lo sustituye Earl Slick, lo cual es alucinante porque es un tío que ha marcado historia: ha tocado con David Bowie, Robert Smith, John Lennon… imagínate. Pero aun y así está hecho todo un New York Doll: creció en Brooklin, New York y Staten Island, que es de dónde David [Johansen] es. Es raro porque en todos estos años nunca antes habíamos tocado juntos; es un gran músico.”

¿Entonces Earl Slick ha pasado a formar parte de los New York Dolls de forma permanente?

“¡No, él también nos quiere abandonar! [Risas] ¡Todo el mundo nos deja! [Risas]”

¿Pero qué les hacéis? [Risas]

“[Risas]¡Yo nunca les hago nada! [Vacila] No lo sé. Mira, los New York Dolls es un gran grupo, todo el mundo quiere vernos; pero cuando grabamos esos dos discos, supongo que no tuvieron mucho éxito, lo cual nos ha perjudicado de algún modo… pero en realidad es el público el que acaba eligiendo, que es como tiene que ser”.

¿O sea que a parte de ti y David no tenéis una formación estable por el momento?

“Somos yo, David [Johansen]… eso, por supuesto, nunca va  a cambiar; es una dictadura, por llamarlo de alguna manera. [Risas] Pero es que es así, somos los dos únicos Dolls originales. Pero Brian Delaney se nos ha vuelto a unir, y ha hecho un trabajo increíble en este último disco, es un músico extraordinario. Jason Hill, nuestro productor, que ha trabajado con gente como The Killers, también tiene un grupo (Louis XIV), y tenía tantísimas ganas de formar parte del grupo que se nos unió para una pequeña gira en Inglaterra hace poco; la verdad es que está haciendo un gran trabajo. Y sí, nuestra formación ha cambiado un poco con respecto al disco anterior… pero, ¿sabes qué? Franky Infante tiene muchísimo talento y aportó mucho a este nuevo trabajo; él admiraba mucho a Johnny Thunders. Lo mismo pasa con Earl Slick: a él también le encantaba Johnny Thunders. Y no es que intentara tocar exactamente igual que él, pero sí canalizó ese aspecto de los New York Dolls. Es algo que siempre será así, y creo que es lo que la gente quería. Sami Yaffa era un New York Doll perfecto; pero en cambio, a Steve Conte le molestaba bastante que la gente le esperara una cierta imagen o le comparara con Johnny Thunders, lo cual no acabo de entender porque si te unes a los New York Dolls, que ha sido una banda durante cuatro décadas, en cierto modo es algo  inevitable… Para contestarte a lo que me decías, de qué les hacemos (que me ha parecido muy gracioso), en realidad no es qué les hacemos a ellos, sino que se hacen a ellos mismos. Como decían en los tiempos de cowboys, yo les doy la cuerda pero se ahorcan ellos solos. [Risas]

Esta entrevista fue originalmente publicada en el número de abril 2011 de la revista Popular 1.

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