CRÓNICA: SONIC YOUTH

El pasado 18 de abril Sonic Youth volvieron a Barcelona para presentar su último trabajo discográfico, “The Eternal” (2009, Matador), el cual marca el retorno de la banda a un sello independiente desde que grabaran “Daydream Nation” en 1988.

Bèstia Ferida, capitaneados por Mark  Cunningham, referente de la new wave neoyorquina de los ’70, abrieron para los eternos jóvenes sónicos con un set de pura crudeza psicodélica, que a lo mejor tuvo demasiadas aristas para el público barcelonés. Una apuesta arriesgada pero sin embargo coherente, de mano de una banda que lleva casi 30 años en el panorama internacional.

La aclamada banda neoyorquina, propulsora del art-punk y valuarte de la No wave llenó la sala hasta los topes con un público totalmente intergeneracional, sediento del desaliñado ruido blanco que caracteriza a los de Thurston Moore.

La expectación se respiraba en el ambiente, y una vez Kim Gordon hubo saludado brevemente al público con su enigmática media sonrisa, abrieron con el tema “Candle” de su “Daydream Nation” (1988), con la que el público se mostró eufórico.  Esta canción es, en mi opinión, una perfecta declaración de principios para la banda: en un momento suena melódica y dulce; al otro, es agria, discordante y cargada de fúria. Por no mencionar los alucinantes y desgarrados solos guitarreros.

Seguidamente tocaron la crepitante “Bull in the Heather”, con Kim Gordon al micrófono, una voz que va de lo perturbadoramente  infantil a lo salvaje; Steve Shelley, a la batería dándolo todo; y finalmente Lee Ranaldo y Thurston Moore, aporreando y sacando ruidos imposibles de sendas guitarras.

“Does this sound simple!? Fuck you!”

Aunque el público se mostró bastante tímido, el ambiente se empezó a caldear tras un abrasivo “Stereo Sanctity”, con Thurston Moore aullando al micrófono, y se desfasó al llegar a “The Sprawl”, en la cual Lee Ranaldo se dedicó a exprimir crispados acordes de su guitarra con un arco de violín mientras Kim gritaba cabreada: “Does this sound simple!? Fuck you!”. El interludio instrumental en “The Sprawl” fue hipnótico: ver a Sonic Youth improvisando en escena es verles construir melodías a base de crujidos, reverbación desafinada y transcendentales golpetazos. Kim también incendió por dentro a más de uno con su provocadora versión de “Shaking Hell”, meneándose toda y bailando, pero desafiando al público con la mirada y cara de pocos amigos.

 

Photo: Mia Palau

Los pioneros de la escena noise-rock recuperaron más temas de “Sister” (1987) —como “(I  Got A) Catholic Block” y “White Cross”— y, en un acto vandálico,  prácticamente resucitaron el “Daydream Nation” para la ocasión, lo cual es sorprendente, si tenemos en cuenta que el año pasado tocaron dicho álbum íntegramente en su aparición en el festival Primavera Sound, en Barcelona.

Pero la rebeldía y el humor irónico de los Sonic Youth no termina aquí: si bien tocaron temas de “Experimental Jet Set, Trash and No Star” (1994), “Evol”(1986), “Kill Yr Idols”(1983) y Bad Moon Rising (1985), no hubo ni rastro de “The Eternal”, disco que en principio venían a presentar, lo cual dejó descolocado a más de uno. También se dejaron en el tintero temas como “100%”, “Sunday”, “Kool Thing”, o, por más inri, “Teen Age Riot”.

Eso sí, compensaron con un violentísimo e incendiario “Expressway to Yr Skull”, creando una pared de rock psicodélico al restregar las guitarras contra los amplificadores y pies de micrófono, tocando con baquetas, o, en uno de los puntos álgidos, con Kim Gordon de rodillas en frente del público, poseída, y arrancando sonido de su bajo con la valla del foso del escenario.

Con esta canción terminarían su set, aunque el público quería más, así que se marcaron dos bises, “Tom Violence” y “Brother James”, los cuales Thurston dedicó a “Lou Reed y James Williamson” en broma. Después de esto, la banda se despidió por segunda vez, dejando al público incrédulo, ya que a pesar de haber ofrecido un conciertazo, la elección de los temas fue bastante anárquica y fuera de norma.

Recordemos que la aclamadísima banda hace lo que le da la gana

Los respetados Sonic Youth crearon sentimientos contradictorios entre el público,  que parecía extasiado y desconcertado a partes iguales, aunque siempre entregado. Recordemos que la aclamadísima banda hace lo que le da la gana: en esta ocasión,  no tocaron ninguna canción posterior a 1995, por no mencionar del álbum de presentación. Grandes, como siempre, regalaron los oídos del público con un repertorio nada convencional.

El público vitoreó y dio palmas hasta que el grupo salió otra vez, y cuando lo hicieron, les recibieron gritando sugerencias como: “Teen Age Riot!” o “Kool Thing!”.  Después de intercambiar miradas cómplices y sonrisitas entre ellos, los Sonic Youth tocaron “Shadow of a Doubt”, con Kim susurrando sensualmente al micrófono, y cerraron el show con un absolutamente demoledor “Death Valley ’69”, dando por terminada una velada memorable pero dejándonos con ganas de más.

 

Por Mia Palau. Esta crónica fue publicada originalmente en el número de abril 2010 de POPULAR 1.

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